A vuelta de algunos años quizá alguno de los alumnos de los 13 institutos de la provincia que ya han participado o lo harán a lo largo de todo este mes en el Taller de Robótica, diseñado por el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, sea un reconocido científico. Con el objetivo de cubrir el déficit existente en la Región en materia de investigación tecnológica la Consejería de Educación se ha volcado en el desarrollo de este taller en plena celebración del Año de la Ciencia. «Lo que queremos es motivar a los alumnos de bachillerato fundamentalmente para que vayan iniciándose en el área de investigación a fin de intentar mejorar ese déficit histórico desde el ámbito educativo», apunta el asesor de la Delegación de Educación, José Antonio Escribano.
Diego Redondo, profesor de este taller itinerante que visitará toda Castilla-La Mancha, es el encargado de incentivar a los alumnos participantes a través de una actividad muy cercana al juego. Cada sesión del taller, con una duración de una hora y media o dos, se divide en cuatro fases. La primera de ella consiste en una pequeña introducción sobre la historia de la robótica y en la segunda se prepara a los chavales para la construcción y programación de un robot.
En la tercera parte los alumnos, distribuidos en cuatro grupos, montan el robot que en este caso tiene forma de coche y que está realizado con un juego complejo de lego educacional con una microcomputadora autónoma que ejecuta las ordenes programadas con anterioridad. El robot cuenta con motores de tracción, sensores de luminosidad, de contacto y sensores de temperatura. En la última fase los diferentes equipos realizan una competición con sus robots en un circuito para comprobar su funcionamiento y poder corregir los problemas en la construcción y programación informática de los mismos.
Inquietudes
En el IES Albasit, dónde se desarrolló este taller el pasado viernes, la robótica no es nada nuevo para sus estudiantes. De hecho en el curso 2004/2005 un grupo de alumnos del instituto de la capital albaceteña obtuvieron un premio a la innovación por un trabajo de diseño de robots. Además el trabajo fue publicado en un completo libro sobre la experiencia en materia de robótica, según cuenta el director del centro, José Ángel Atiénzar.
A Redondo le sorprende que en este instituto ya hayan trabajado con este tipo de material ya que «no suele ser lo habitual» en los centros de la Región. «Lo que más les suele gustar es la posibilidad de manejar y manipular objetos con los que no trabajan habitualmente», apostilla el monitor que en las próximas semanas recorrerá los distintos institutos de la provincia. Pero si la programación y la parte práctica en general es lo que más engancha a los estudiantes, Redondo asegura que también es muy normal que planteen inquietudes relacionadas con el uso de la inteligencia artificial y especialmente con los mitos transmitidos a través de la literatura o del cine.
Para Rubén Sánchez, alumno de 1º de Bachillerato en el Albasit, la iniciativa es muy interesante. «Es mucho más ameno que las clases habituales», señala aunque por el momento no sabe si su futuro se encaminará hacia la tecnología. Silvia, Laura, Cristina, Luz y Sandra, compañeras de equipo de Rubén, tampoco tienen claro qué opción escogerán aunque sí reconocen que esta forma de ver la tecnología es mucho más divertida e interesante.
Fomentar esas inquietudes y educar en valores es uno de las premisas de este centro en el que junto al taller de robótica conviven una exposición de graffitis, o clases relacionadas con el respeto medioambiental. Una forma de incentivar a los jóvenes, según apunta su director.