Con la Procesión del Resucitado se dio por concluida la Semana Santa hellinera del 2007, que se puede calificar como atípica en todos sus aspectos. Se estrenó el título de Interés Turístico Internacional, en un año donde la lluvia y el frío han sido protagonistas; y la visita de políticos en precampaña electoral también es para recordar.
La procesión de ayer domingo tenía prevista su conclusión para las 4 de tarde, teniendo un retraso de más de 3 horas, una vez que la Dolorosa junto con el Resucitado hicieron la entrada en la Iglesia de la Asunción pasadas las 7 de la tarde.
El gran número de tamborileros este día ha sido el mayor que se recuerda de todos los años, tal vez la lluvia en la jornada del Viernes Santo y la de la noche del Sábado de Gloria, hizo que los tamborileros no tocaran las horas que tienen previstas, tomando en esta mañana del Domingo de Resurrección su momento para darle rienda suelta a los palillos.
La procesión de regreso a la Asunción llevó demasiada lentitud con largos parones, ya que en todo su recorrido la aglomeración de tamborileros dificultó que las cofradías con sus imágenes pudieran cumplir con el horario previsto en el programa y lo acordado en asamblea, cosa que analizarán en la reunión que trate el desarrollo de la Semana Santa.
A pesar de todo esto la la temperatura acompañó y nazarenos, junto con las bandas y sus pasos se tomaron el día de alegría por lo que se conmemora y también por poder cumplir lo que los días anteriores no se pudo hacer por las inclemencias del tiempo.
El encuentro de la Magdalena con el Resucitado fue apoteósico, un acto que cada vez agolpa a más publico. Momentos después llego el tradicional encuentro de La Dolorosa con Jesús Resucitado y la suelta de palomas ante un silencio sepulcral de los tambores, que segundos antes redoblaban con gran estruendo, un momento de gran recogimiento entre miles de personas.
Con la recogida de la procesión las bandas de cornetas y tambores hicieron su tradicional desfile desde el Jardín Martínez Parras hasta finalizar en el Rabal, siguiendo la gente agolpada en todo el recorrido a pesar de la hora que era, cerca de las 8 de la tarde.