Las viejas naves de Pansalba han llenado muchas páginas de periódicas y muchas horas en televisiones y radios. La consecución de un asentamiento ilegal de inmigrantes provocó las críticas de vecinos y de colectivos de apoyo a los extranjeros por las condiciones infrahumanas en las que se encontraban en esta fábrica. El Ayuntamiento decidió declararla en ruina y adelantar su demolición, trabajos que se han prolongado en el tiempo por culpa del amianto, un producto altamente tóxico. Hoy, el viejo silo y sus doce naves ya han pasado a la historia.