Martes, 6 de marzo de 2007
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Albacete-TLP, objetivo P.P.
Albacete-TLP, objetivo P.P.
POLÉMICA. Presentación de la Escuela de Pilotos / LV
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P.P. trabajaba en su despacho de Secretario de Estado de Defensa cuando la puerta se abrió y entró P.B., su antiguo jefe. Tras abrazarse efusivamente, como paisanos que eran, P. B. lo miró a los ojos y le habló con seriedad:

-P., ya sabes que estoy tan alejado de la política como las uñas lo están de la carne, pero salgo del anonimato para pedirte un favor, no para mí, sino para tu tierra: Albacete, tu patria chica, necesita tu ayuda.

P.P. escuchó con atención, consternado, la narración que le hizo P. B.: los rojos, los ecologistas, los pacifistas y los anarquistas -e incluso algunas personas normales-, habían descubierto toda la verdad sobre el TLP, la Escuela de Pilotos de la OTAN que ellos habían conseguido para Albacete, y andaban difundiendo por la provincia toda la información oficial sobre aquella.

-P., debes ir a Albacete, debes ser candidato a las elecciones autonómicas por la provincia, debes impedir que ese contubernio triunfe.

P.P. no lo dudó y se trasladó a la llanura para capitanear la defensa de la Escuela de Pilotos. Y P.P. lo hizo de miedo, sin descanso, en las tertulias, en las entrevistas, en los reportajes, en los mítines, en los monólogos. No importaban los argumentos que se le dieran contra la otaniana Escuela de Pilotos: a él no lo iban a liar aquellos malos albaceteños.

Si le decían que la Escuela enseñaba a volar en grandes formaciones de ataque de hasta treinta aviones y no a pilotos aislados, él salía por peteneras y contestaba que Albacete debía ser una referencia mundial en la aeronáutica. Si se le recordaba que ninguna nación de Europa había querido esa Escuela, él contestaba que España era más europea que las demás. Cuando se le mencionaba la posibilidad de que la Escuela incluyera el ejercicio Red-Flag, la simulación de guerra total con bombardeos sobre el campo de tiro de Chinchilla, él no entraba a trapo, y decía que sus interlocutores eran unos iluminados trasnochados. Si se apuntaba que Albacete tendría que sufrir casi dos mil vuelos anuales, algunos de ellos nocturnos y a baja altitud, él afirmaba que eso no era problema, pues Albacete era una ciudad en progreso constante y de cielos muy limpios. Cuando se le decía que toda esa inquietante información procedía de fuentes oficiales, él los acusaba de ser unos anti-OTAN furibundos. Al mostrarle que P.B., su amado jefe, se había pronunciado en el pasado contra un campo de tiro aéreo en Chinchilla, él aprovechaba para criticar a Aznar, que era el que mandaba entonces en Madrid. Por fin, cuando los conspiradores resumían exponiendo que la Escuela traería perjuicios, peligros y ruido a Albacete, él enarbolaba su arma estrella: mezclaba la Escuela con la fábrica de Eurocopter, liaba el trabajo con las bombas, los helicópteros civiles -de los Tigre no decía nada- con los mortíferos aviones de guerra, y acusaba a los que estaban contra la Escuela de amenazar el empleo y el progreso de Albacete y se quedaba tan ancho y sonriente.

Y así P.P. batalló y batalló durante tres meses, incansable, Y, por fin llegó Mayo, mes de las flores y de la cita electoral, y sucedió lo que tenía que suceder ¿Y qué fue? Pues eso, sucedió que los albaceteños decidieron si querían o no la Escuela de Pilotos. Nosotros -sin llegar al atrevimiento de considerarnos personas normales-, lo tenemos claro. De entrada, no; de salida, menos. Lo sentimos, P.P.



El Colectivo Puente Madera está formado por Enrique Cerro, Eufrasio Gómez, Esteban Ortiz y Elías Rovira

 
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