Ayer, y como cada año por estas fechas, las asociaciones Ecologistas en Acción, Albacete por la Paz, Coordinadora por la Desmilitarización del Campo de la Sierra de Chinchilla y M.O.C. celebraron la ya tradicional repoblación del campo de maniobras de Chinchilla, en la que participaron más de un centenar de personas.
Desde sus comienzos el objetivo principal de este simbólico acto, es la desmilitarización de toda la sierra, con el fin de que las tierras pertenezcan a Albacete y al resto de localidades vecinas como Higueruela, Chinchilla, Hoya Gonzalo o Casas de Juan Núñez y puedan ser disfrutadas por todos sus vecinos, como explicaba uno de los representantes de Ecologistas en Acción, José Julio del Olmo. «Durante más de cuarenta años hemos contribuido a la defensa nacional y creo que ya es suficiente. Lo que pedimos es que esta sierra vuelva a recuperarse y estoy convencido de que si se dejaran de hacer maniobras aquí, durante diez o quince años, este lugar se convertiría en un verdadero pulmón, para toda esta zona centro de Albacete».
Aunque el espíritu y el mensaje del acto sigue siendo el mismo, para los organizadores, este año es especial, ya que la repoblación se encuentra enmarcada en las diferentes actividades que se están desarrollando en nuestra ciudad desde el pasado mes de enero, para protestar por el incremento de la presencia militar. «Por un lado tenemos la instalación en Albacete de Eurocopter, que fabrica helicópteros militares para la guerra y por otro lado, la futura llegada en el mes de mayo, de la escuela de pilotos de la OTAN».
Izquierda Unida
La repoblación también contó con la presencia de Izquierda Unida, formación que como comentaba la concejal y candidata a la alcaldía Rosario Gualda, siempre ha apoyado actos de este tipo. «IU siempre ha participado con ecologistas, pacifistas, antimilitaristas y gente de bien de Albacete en este acto simbólico, que se viene realizando hace tantos años».
Al igual que otros años, la repoblación se realizó con plantas autóctonas, como el rosal silvestre, la coscoja y la retama. Los niños que componían casi el 50% del grupo, actuaron como improvisados agricultores y lo pasaron en grande cavando con picos palas y azadas y eligiendo la ubicación idónea para cada planta. Para mitigar el esfuerzo, los asistentes disfrutaron de un almuerzo, que les ayudo a continuar con la repoblación.