La Sociedad Albacetense de Ornitología (SAO) advirtió ayer que la construcción de varias centrales fotovoltaicas y de los tendidos asociados para evacuar energía, al oeste de la ciudad de Albacete suponen «un grave peligro para las últimas avutardas y otras especies protegidas, del término municipal». Y es que, según esta organización, la colisión contra los tendidos eléctricos es la primera causa de muerte de avutardas.
Para este colectivo, la necesidad de producir energía de una forma respetuosa con el medio ambiente ha sido asumida por una sociedad que cada día está más comprometida con la conservación del medio ambiente. «Por este motivo el Gobierno prima jugosamente las energías renovables», una «prima» que «sale de los impuestos de todos los ciudadanos, lo que convierte en muy rentable el invertir grandísimas sumas de dinero que se recuperan en 8 o 10 años gracias a una rentabilidad garantizada».
La SAO recuerda que las centrales fotovoltaicas no están exentas de causar impactos en el medio. «Suponen una alteración del paisaje y, sobre todo, ocupan un espacio que ya no puede ser utilizado por las aves», indican, añadiendo que «la instalación de vallas, placas fotovoltaicas y caminos transforman un terreno que antes era el hogar de avutardas, gangas, churras, gavilanes y otras muchas especies que pasan desapercibidas», un «impacto» que «se puede mitigar si se compensa la destrucción de terrenos agrícolas con la creación de zonas de tomillar o atochar que son los preferidos por estas especies para criar».
Sin embargo el impacto «más grave» es el de los tendidos eléctricos, que cada año «causan la muerte de miles de aves». «Las aves no ven los finos cables y colisionan contra ellos, provocándoles la muerte. Esto no se mitiga ni siquiera colocando dispositivos salvapájaros que, según reconoce Red Eléctrica Española, no sirven para evitar la mortalidad de avutardas, sisones y otras aves de gran tamaño», indicó este colectivo ecologista.
Para la SAO la solución pasa por enterrar los tendidos, «lo que es mas caro que hacer el tendido aéreo», por lo que se presentan si «es justo que entre todos paguemos una prima para quien produzca una energía limpia, si esa energía causa la muerte de especies protegidas». «Las centrales fotovoltaicas requieren una inversión de varios millones de euros, unos 6 millones por cada Megawatio. En presupuestos tan gigantescos, enterrar un tendido no supone comprometer la rentabilidad del negocio, que por otro lado pagamos entre todo».
Albacete y Balazote
En el término municipal de Albacete, en el área llana comprendida entre la ciudad de Albacete, Barrax y Balazote aún se puede disfrutar de la observación de las espectaculares avutardas, las aves mas grandes con capacidad de volar, de cernícalos primilla, conocidos en La Mancha como gavilanes saperos, antes abundantísimos y ahora muy escasos o las veloces gangas. Pues bien, según recuerda la SAO, en esta zona se han instalado varias centrales fotovoltaicas, algunas de gran extensión y con tendidos de más de 12.000 metros, que amenazan con acabar con los últimos ejemplares de estas especies protegidas.
Por ello, instan a la Consejería de Medio Ambiente, a la Consejería de Industria y a los Ayuntamientos implicados a imponer la obligatoriedad de enterrar los tendidos eléctricos de las centrales fotovoltaicas, para que realmente produzcan una energía limpia, respetuosa con el medio ambiente.
Desde su creación en 1988, la SAO viene denunciando el peligro que suponen los tendidos eléctricos para la conservación de la aves, mediante denuncias públicas, revisando tendidos y comunicando a la Consejería de Medio Ambiente los puntos negros donde se han localizado mortalidades masivas.