Pero, ¿porqué Eurocopter optó por instalar su factoría española en Albacete? Esta pregunta se la siguen haciendo numerosos alcaldes y presidentes de comunidades autónomas, entre ellas, Madrid y Cataluña.
El presidente de EADS-CASA, Francisco Fernández Sáiz, uno de los hombres clave en la decisión, dio ayer todas las pistas. «Recibimos tantas peticiones y ofrecimientos como si estuviéramos hablando de que España va a ganar el mundial de fútbol».
En este sentido, y para acabar con los «comentarios que incluso se han publicado en la prensa», el presidente de EADS-CASA desmintió que el secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo -albaceteño de pro- mirara «sólo» por esta ciudad. «Había opciones muy fuertes, mucha voluntad, pero al final había que tomar una decisión, y es lo que se hizo», dijo Fernández Sáiz. Entre las claves que llevaron a la multinacional a optar por la capital manchega: una red de comunicaciones muy buena, «y lo que va a mejorar»; la existencia de Aeropuerto, Base Aérea y Maestranza; la llegada del caza europeo Eurofighter; la Escuela de Pilotos de la OTAN; el campo de maniobras de Chinchilla de Montearagón, «y la apuesta decidida de la Junta de Comunidades».
En este punto, Francisco Fernández Sáiz reconoció la labor desarrollada por la consejera de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo, «que se merece una medalla».
De futuro
Y es que todas las autoridades que acudieron a la visita de la planta marsellesa de Eurocopter coincidieron en que Albacete tiene un proyecto aeronáutico de futuro.
El alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, indicó que el Ayuntamiento gestionó la adquisición del sueño, colaborando de esta forma a hacer posible este «sueño».
La visita de ayer al complejo acabó con una comida y el intercambio de regalos. Desde Eurocopter obsequiaron al presidente Barreda y al secretario de Estado de Defensa con dos cuadros de pintores de la zona, y al alcalde, con una corbata.
Barreda entregó al presidente de Eurocopter, Lutz Bertling, un libro con fotografías de la Región y una botella de vino, y Pardo Piqueras regaló un soldado de plomo con la bandera de España.