El tiempo es un bien escaso, para algunos escasísimo. Incluso, hay personas que se han manifestado, si fuera factible, como compradores de tiempo. ¿Usted, lo sería?
Necesitamos tiempo para trabajar, descansar, divertirnos, orar, criar un hijo/a, hacer ejercicio, plantar un árbol, amar,... y tantas y tantas cosas. Lo precisamos para todo. ¿Cuánta gente nos llama al cabo del día para pedirnos cosas, para preguntarnos algo, para solicitarnos nuestra opinión, para que les hagamos una gestión! Para decirnos, suplicantes, ¿tienes un minuto? Ya dijo Gandhi: «Un minuto que pasa es irrecuperable». Sabiendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?.
En cuanto a tiempo, todos disponemos del mismo capital: veinticuatro horas al día, lo que es lo mismo que 1.440 minutos, o 86.400 segundos. Con este capital, unos son ricos y otros son pobres. Unos convierten su tiempo en felicidad, optimismo y alegría compartida, y otros proyectan su rencor, frustración y malhumor. La realidad es más equilibrada. Sin embargo, de nosotros, sí muy especialmente de nosotros, depende, en gran parte, que las veinticuatro horas que tenemos a nuestra disposición todos los días sean fructíferos o no.
Se calcula que perdemos diariamente tres horas, de forma involuntaria, inconsciente. Debemos preguntarnos y contestarnos ¿qué es una pérdida de tiempo?, ¿cuál es la mejor manera de usarlo? Cada uno debemos encontrar nuestras respuestas, que estarán en función de nuestros objetivos y prioridades en la vida. Si no lo hacemos, estaremos en manos de los demás y las circunstancias.
Alexis de Tocqueville, escribió en 1830: «Quien se interese exclusivamente por la búsqueda del bienestar mundano siempre tiene prisa, pues sólo dispone de un tiempo limitado para asirlo y disfrutarlo». Casi 200 años han pasado, pero lo escrito por Tocqueville, continúa siendo una apoteósica realidad. Tenemos prisa por todo, como si todo estuviera a la venta, como si el mundo fuera un grandioso bazar con mercancías limitadas en existencias y tiempo para adquirirlas. No nos basta con tener una buena profesión, un buen empleo, una excelente familia, unos amigos de toda la vida -todo ello, es en realidad, dificilísimo-, sino que también deseamos que sea compatible con el gimnasio, leer, seguir cursos de idiomas, ir a conciertos, cine y teatro, ver la televisión, viajar, dedicar tiempo a una ONG,... y muchas más cosas. ¿Cuál es el resultado? Que no hay tiempo, que hay que luchar con el tiempo, lo que produce estrés, sensación que no llegamos, frustración, insatisfacción,...
Un momento... un momento... Hagamos un alto en el camino, reflexionemos y... rectifiquemos. Debemos tener y tomar conciencia del tiempo. Dominarlo es dominar la vida. Sir Isaac Pitman escribió: «Un tiempo bien organizado es la señal más clara de una mente bien organizada».
Ignacio Buqueras y Bach es presidente de la comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles y autor de Tiempo al tiempo, de Planeta.