El Papa dará libertad a los curas que lo deseen para oficiar misa en latín, según la liturgia anterior a la reforma moderna del Concilio Vaticano II, de 1969, que impuso la eucaristía tal como es hoy en día, con el cura mirando a los fieles y no de espaldas a ellos, y en las lenguas nacionales. Es una decisión avanzada por The Times y no desmentida por fuentes vaticanas, pero que no sorprende a nadie pues Benedicto XVI adora el latín, el gregoriano y todo lo que suene a cristianismo original. Ratzinger estaría ultimando un documento, un motu propio, al respecto pero se ignora el contenido exacto y la fecha de divulgación. Hasta ahora estos ritos requieren una autorización especial del obispo de la diócesis.