Los avances en el campo de la genética y en el desarrollo de nuevas tecnologías de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética, serán cruciales en los próximos años en la mejora del tratamiento y curación de enfermedades como el cáncer, el alzhéimer o las patologías cardiovasculares.
Así lo pusieron ayer de manifiesto los investigadores españoles que intervenieron en el ciclo de conferencias médicas Ramón y Cajal, que un año más organiza el Queen Sofia Spanish Institute y cuya clausura presidió la Reina Sofía.
La jornada, que se celebró en el auditorio de la Academia de las Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y Baleares de Barcelona, contó con la presencia de los prestigiosos investigadores Valentí Fuster, Juan Carlos Izpisúa, José Balsega, Carlos Cordón-Cardó, Josep Masdeu y Teresa Gómez, que en sus breves intervenciones aportaron un haz de optimismo a la curación del cáncer, el alzheimer y las enfermedades cardiovasculares, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías de diagnóstico por imagen. Los últimos avances en medicina regenerativa los presentó Juan Carlos Izpisúa, también director del The Salt Institute for Biological Studies, en Estados Unidos, quien explicó que ya es posible inducir la regeneración de órganos y tejidos en el laboratorio, un avance que hasta hace sólo unos años parecía inalcanzable.
Así, señaló Izpisúa, se ha conseguido la regeneración de extremidades en animales en experimentación, si bien, advirtió, ese mismo proceso de regeneración puede derivar en un cáncer, como se ha comprobado en pollos a los que se ha logrado regenerar las patas.
La medicina regenerativa ha permitido, incluso, duplicar la vida de algunos gusanos, mediante la manipulación de los genes implicados en la longevidad. En este sentido, se ha detectado que esta extensión del período vital del animal, de treinta a sesenta días de vida, ha impedido la aparición de la enfermedad de alzhéimer, patología neurodegenerativa cuya incidencia en las personas podría multiplicarse por cuatro en los próximos cincuenta años, según indicó la doctora Teresa Gómez, de la Unidad de Memoria y Servicio de Neurología del Hospital de Sant Pau.
Izpisúa aseguró que esta misma respuesta se ha detectado en animales vertebrados, como los ratones, aunque aún es preciso continuar investigando antes de que sea factible experimentar en esta línea en seres humanos.