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Domingo, 20 de agosto de 2006
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EL REPORTAJE DEL DOMINGO UN NEGOCIO DE TEMPORADA EL REPORTAJE DEL DOMINGO UN NEGOCIO DE TEMPORADA
Adiós a los caracoles
Después de cinco meses las tascas de la Feria se despiden hoy Los responsables califican de «positiva» esta temporada
Adiós a los caracoles
HOY, ÚLTIMO DÍA. Una pareja, degustando el plato típico de las tascas, los caracoles. / JOSÉ MIGUEL ESPARCIA
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Desde mediados de marzo (cuando empezaron a montar sus casetas) hasta hoy, los vecinos de la zona de la Feria se habían acostumbrado -como todos los años- a un nuevo paisaje. Quince tascas, quince terrazas con sus mesas y sus sillas y cientos de visitantes adictos a los caracoles, al tinto de verano y a las cañas. Un paisaje que dentro de poco será muy diferente ya que las casetas se transformarán en pulpos y tirachinas gigantes, trenes con bruja incluida o en tómbolas con sus Chochonas y sus Perritos Piloto.

Las tascas se despiden esta noche y aunque volverán el año que viene a muchos les costará dejar de repente los aperitivos de forro, las largas horas sorbiendo caracoles o el bullicio de las multitudinarias cenas al aire libre.

Aunque muchos clientes las echarán de menos los propietarios y trabajadores de estos establecimientos, están deseando dejar los delantales y las bandejas de camarero y tomarse un respiro y es que como asegura el gerente de la Tasca Visca Barça, Juan Moya, éste es un trabajo duro. «Son cinco meses de mucho estrés, en los que los empleados tienen un descanso muy relativo. Hay días que a las siete de la mañana ya estamos preparando cosas, porque esto no es abrir la puerta y vender. Esto lleva un proceso, nosotros preparamos nuestros propios pinchos morunos y hay muchas cosas que tienen que estar listas antes de abrir».

Cantidades

Añadía que «cocinamos 50 kilos al día de caracoles, como mínimo, también hacemos kilos y kilos de cascos de patata, elaboramos muchas cosas y eso lleva un proceso bastante grande y necesitamos muchas horas. A nosotros, ya nos pide el cuerpo descansar, aunque es una lástima no poder pasar la feria con nuestros clientes».

Aunque como es lógico obtienen beneficios, estos no son tantos como los que uno podría imaginar cuando ve las tascas llenas hasta reventar, ya que también hay días en los que no va nadie, por las malas condiciones climatológicas. Esto hace que la mayor parte de los propietarios de las tascas tengan otro trabajo a parte, que les da de comer. «Hay familias que si han estado viviendo de las casetas, pero yo creo que por lo general no se puede, quizá si la familia no fuese muy grande pero generalmente lo son, por lo que es necesario vivir de otros sueldos».

Cinco meses sin pausa

«Nosotros trabajamos cinco meses, que realmente son cuatro y pico y estamos muy expuestos al clima y un año puede salirte bueno y otro muy malo, por eso creo que vivir todo el año de esto es una apuesta muy arriesgada», concluía.

Facundo Ortega, propietario de la caseta que lleva su nombre, también coincide con Juan en este sentido. «Vivir todo el año de esto lo veo muy difícil, se trabajan muchas horas y se gana muy poco. Yo trabajo en una fábrica y al acabar la jornada me vengo aquí. Esto es una ayuda a tu jornal, pero para comer sólo de esto, lo veo muy complicado».

Más clientes

Las tascas llevan aproximadamente cuarenta años instalándose en la feria y aunque como dice Facundo, «todos los años hay treinta o cuarenta días malos», el negocio va cada vez mejor y a eso ha contribuido, en parte, al cambio que han experimentado. «Yo llevo desde 1984 y desde que empezamos, se ha notado mucho el cambio hasta ahora. Las cosas están mucho mejor montadas, todo es más moderno. Al principio no había mesas, ni toldos, las cocinas no estaban puestas de forma independiente y ahora viene mucha más gente».

El gerente de la caseta Visca Barça, Juan Moya, también opina lo mismo. «Cada vez tenemos más clientes y esto es tanto a nivel local, como provincial, porque viene mucha gente de los pueblos y cada año funciona mejor. Por otra parte, en toda España creo que no hay unas tascas como estas, yo lo he consultado con mucha gente de fuera y nadie me ha sabido decir otro lugar en el que haya algo similar. Por eso, en otras provincias se está corriendo la voz y viene gente de fuera. Yo tengo clientes que son comerciales de otra ciudad y se han traído a sus familias exclusivamente a conocer las tascas de Albacete. Además han dado un cambio muy grande, antes la gente de fuera te decía que esto eran sol y moscas y ahora están montadas como si fuera un auténtico bar».

En cuanto al 2006 en concreto, para Juan Moya ha sido un año muy bueno, ya que el tiempo ha acompañado, salvo en el mes de mayo, en el que el frío jugó una mala pasada. «En líneas generales el año ha ido bien, excepto en mayo, que notamos un poco de parón por el frío, que nos obliga a bajar los toldos y eso limita el número de mesas que podemos poner, salvo eso todo ha ido muy bien. Personalmente, creo que este podría ser el mejor año de los últimos cinco y creo que en líneas generales a todo el mundo le ha ido bien».

A pesar del optimismo de Moya, para el propietario de la caseta Facundo «este año ha sido más o menos como el pasado».

Los camareros

Cada tasca cuenta aproximadamente con ocho trabajadores de manera continúa, de los cuales, la mayor parte son camareros. Ellos, junto a cocineros y cocineras, son los que viven más de cerca el día a día y recorren las terrazas entre mesas, sillas y cochecitos a una velocidad pasmosa, cargados con bandejas repletas de comida y bebida.

Sus contratos son temporales, ya que sólo trabajan cinco meses y sus jornadas laborales son largas, por lo que no abundan. Para Juan Moya, propietario de la tasca Visca Barça, encontrar camareros es uno de los principales problemas de su negocio. «En el sector de la hostelería, cada vez es más difícil encontrar gente, pero aquí en concreto, al ser un trabajo eventual, tenemos más problemas que el resto. Nos cuesta mucho encontrar personal, porque la gente quiere algo más estable. Todos los años tenemos problemas para encontrar camareros y en muchas ocasiones los que entran, no pasan aquí los cinco meses».

Experiencia

Patricia Navarro Ortega se encontraba desocupada y decidió trabajar en las tascas, su experiencia no ha sido mala, pero reconoce que ha sido dura, aunque ha ido por rachas. «Al principio no había mucha gente por el frío, pero ahora mismo se llena siempre, pero generalmente sólo por la noche, porque por el día hace mucho calor. Los días que entramos por la tarde, solemos trabajar unas siete u ocho horas, pero a un ritmo muy cansado. Ahora mismo, ya noto el cansancio de los cinco meses, porque he estado aquí todos los días».

Después de esta experiencia, Patricia retomará sus estudios de bachillerato, que abandonó el pasado año. Puede que el año que viene decida volver a trabajar o puede que no, pero lo que es seguro es que regresará a las tascas a comerse un buen plato de caracoles.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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