Lo que acaba de suceder en Londres demuestra una vez más que Occidente tiene un problema. Y me parece que la causa de ese problema es, en gran parte, el conflicto palestino-israelí.
Mientras no se logre una solución, y los dos pueblos vivan en paz, la Alianza de Civilizaciones no pasará de ser una idea bonita. El problema es encontrar la solución y avanzar. Desde luego, las bombas sobre el Líbano no acercan a nadie a la paz.
Los ataques israelíes conseguirán radicalizar más a los libaneses, y también a los palestinos, iraníes y sirios. Tampoco los cohetes de Hizbolá ayudan. La violencia nunca es un buen camino.