Las obras de restauración y recuperación de la parroquia de Madrigueras están dando unos resultados espectaculares y sorprendentes, ya que han recuperado dos arcos del más puro estilo Románico, pese a que entre uno y otro median varios siglos.
Uno de ellos se encuentra en la primitiva puerta de acceso a la iglesia parroquial, mientras que el otro está situado a muy pocos metros y flanquea la entrada al campanario.
Para llevar a cabo tan importante como histórico logro, ha sido preciso desmontar el retablo de San Antón, el cual se encuentra ubicado en la girola del Templo, adosado a la pared-muro de la sacristía. Además, junto a la citado girola y junto a los altares del Nazareno y la Virgen Dolorosa, han sido edificadas dos sólidas peanas, destinadas a entronizar las imágenes de San Juan Evangelista y de Resucitado.
Joyas desconocidas
Una vez que los andamios han sido desmontados podemos asegurar que el aspecto y perspectiva que ofrece y se aprecia en la parroquia madriguerense es de verdadero ensueño e inimaginable para muchos vecinos, que no se explican cómo unas joyas arquitectónicas de estas características han estado ocultas durante tanto tiempo y que algunas generaciones no hayan podido admirar y contemplar ante el desconocimiento que existía sobre su existencia.
Unas obras que ahora han quedado un poco aparcadas porque la sociedad madriguerense se dispone a dar rienda suelta a una de las celebraciones más tradicionales y de mayor contenido fervoroso que se procesa hacia la bendita imagen del Santísimo Cristo bajo la advocación de Las Necesidades.