Un total de quince rondas, cuadrillas, pandas o aguilanderos han invadido durante el fin de semana las calles de Motilleja, con el ánimo de recuperar la tradición de la música y el baile de antaño.
Bajo el nombre de La Chicharra. Revienta cantando, el Ayuntamiento de Motilleja y la asociación Etnomancha han organizado una nueva edición de esta actividad cultural declarada de interés cultural, que despidió a sus invitados con una concentración de rondas y la divertida fiesta del agua, una peculiar y pacífica guerra en la que, arrojándose agua unos a otros, se festeja la disposición de este elemento, que tan escaso fue en otros tiempos en esta población.
La fiesta de La Chicharra de Motilleja despidió anoche su edición de 2006 con una verbena municipal en la que participó el grupo de danzas nazarín de Miguelturra (Ciudad Real). Una fiesta muy particular y única en la provincia de Albacete, donde la música y el baile se acompaña de otros elementos no menos tradicionales, como el encaje de bolillos, la gastronomía o la señalada fiesta del agua, que alivió los calores estivales en una dominical mañana muy calurosa.
La Chicharra es una fiesta abierta a la participación, pues en ella se confunden rondas con público y, además, no tiene un escenario estático e inmóvil, pues la música y la danza aparecen en cualquier calle, bar o plazo, de forma espontánea.
La Chicharra Folk, con música conquense y de Canarias; la ronda de las cañas y del cubata, pasacalles, concentraciones, cenas y verbena municipal han sido otras actividades celebradas a lo largo del pasado fin de semana.