Andrés Manuel López Obrador esperó hasta la asamblea informativa del sábado para dejar las medias tintas y empleó por primera vez la expresión «fraude electoral» y acusó al presidente Vicente Fox de ser un «traidor a la democracia». Además, convocó a una «pacífica marcha nacional» que el miércoles saldrá desde las sedes de los 300 distritos electorales del país con destino a la capital.
El popular ex alcalde del Distrito Federal acusó al mandatario de utilizar instituciones y fondos públicos «sin recato alguno y sin cuidar su investidura» a favor de Felipe Calderón, «candidato de la derecha». «Si les permitimos que se impongan mediante el fraude, va a ser una regresión. Por eso, molesta la actitud de Vicente Fox, que llega a la Presidencia gracias a los avances democráticos y cuando está en el poder se convierte en un traidor a la democracia».
Fox acabó en el año 2000 con 71 años de gobierno ininterrumpido del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Entonces, se consideró que había llegado el cambio, que comenzaba la transición en México y la democracia.
El candidato de la alianza de izquierda Por el Bien de Todos adelantó que ayer presentarían la impugnación ante el Tribunal Federal Electoral (Trife) contra los resultados de las elecciones del 2 de julio, que, según el informe del Instituto Federal Electoral (IFE) perdió por apenas el 0,58% de los votos. Miles de seguidores, entre 150.000 y 500.000 según las fuentes, coreaban incansablemente gritos de «presidente» y «voto por voto, casilla por casilla».
Obrador sostuvo que las movilizaciones de protesta respetarán las «garantías individuales sin afectar derechos de terceros. No queremos perjudicar a los ciudadanos. No se trata de cerrar carreteras». Insistió en que es un «movimiento pacífico y no vamos a caer en la provocación y hacerle el juego a nuestros adversarios».