El presidente del Gobierno sustituirá a José Montilla en el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio a finales de agosto, cuando Pasqual Maragall disuelva el Parlamento de Cataluña y convoque formalmente las elecciones autonómicas previstas para el otoño. Zapatero no prevé de momento hacer más cambios en su gabinete.
En Delhi, poco antes de regresar a España, el jefe del Ejecutivo confirmó la salida de Montilla del Gobierno central para liderar la candidatura del PSC al Parlament. Zapatero no quiso dar el nombre del sustituto, pero sí apuntó que «probablemente» el próximo ministro de Industria también será catalán. El secretario de Estado de Economía, David Vegara; el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel; y el conseller de finanzas de la Generalitat, Antoni Castells, se mencionan como posibles sustitutos. La candidatura de Montilla a la Generalitat, que el PSC formalizará a mediados de mes, condicionó el viaje del presidente a India, al que en lugar de acudir el ministro, como estaba previsto, asistió el secretario de Estado de Industria, Pedro Mejía. No obstante, parte de la delegación india no contaba con esa información y saludaron al número dos del Ministerio con una bienvenida «al señor Montilla».
El presidente del Gobierno aseguró que esa remodelación no afectará a otros miembros de su gabinete, pero reconoció que es posible que Juan Fernando López Aguilar deje la cartera de Justicia para presentarse como candidato socialista a las elecciones Canarias.
El secretario general del PSOE avanzó que en agosto, coincidiendo con sus vacaciones en Lanzarote, se reunirá con el ministro para abordar esta cuestión. Por respeto a las formas recordó que es un tema que deben resolver «el partido y él» y subrayó que «no está todavía decidido». Zapatero recalcó que si el responsable de Justicia le pregunta su opinión él se la dará y en este sentido reconoció sentir una cierta «contradicción».
Un conflicto porque considera que López Aguilar es uno de sus mejores ministros -«brillante, de gran honestidad»- y por el que, además, reconoce sentir una «extraordinaria simpatía» desde que le conoció en vísperas del 35 Congreso que le eligió líder del PSOE. En aquel año López Aguilar fue uno de los jóvenes dirigentes socialistas que hicieron campaña por toda España buscando apoyos para el entonces desconocido Zapatero frente al todopoderoso José Bono.