De los 47 heridos en la tragedia del metro de Valencia, diez continúan ingresados y se teme por la vida de cuatro de ellos, según informaron ayer fuentes sanitarias. Otros tres están graves y cuatro con pronóstico menos grave. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, encabezó ayer una nutrida representación institucional que visitó el tanatorio y los hospitales donde convalecen los supervivientes.
Ocho de las diez personas ingresadas son mujeres. La más pequeña es una niña de once años herida muy grave. Está junto a su madre, de 42, en el hospital La Fe y ambas son vecinas de Torrent, la localidad que más ha golpeado el dramático accidente. En el mismo centro, donde trabajaban como enfermeras dos de las víctimas mortales, se recupera una joven que ha sido más afortunada. Su pronóstico es leve.
Cinco extranjeros
En el Clínico hay dos pacientes: un joven de 29 años y una mujer de 40, también de Torrent, que se encuentra muy grave. En el Hospital General está la otra persona que todavía lucha por su vida, de 46 años y residente en Real de Montroi, junto a una mujer y un joven. Por último, otros dos heridos se recuperan en el hospital Doctor Peset.
En el accidente han fallecido 35 españoles y cinco extranjeros: un argentino, una colombiana, un venezolano, una paraguaya y una búlgara. La víctima número 41 es un varón que aún no ha podido ser identificado. La mayoría de las víctimas, 29 en total, son mujeres, algunas de las cuales habían ido de rebajas a Valencia con sus hijos. Dieciséis personas residían en Torrent, doce en la capital y el resto en municipios próximos.
La víctima mortal de más edad es un hombre de 68 años de la localidad sevillana de Marchena que vivía en Torrent; al igual que el más joven, un estudiante de Administración y Dirección de Empresas que ha perdido la vida con 20 años. En la relación de fallecidos hay personas naturales de Huelva, Albacete, Cuenca, Málaga, Zamora, Badajoz y Ciudad Real. Entre los extranjeros también predomina la juventud. La mujer búlgara tenía 33 años y el argentino y el boliviano rondaban los 40.