La Verdad Digital
Viernes, 9 de junio de 2006
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OPINIÓN
LAS HOJAS VIVAS
A sangre fría
El 16 de noviembre de 1959 aparecía en la prensa norteamericana la noticia tremenda del asesinato de los cuatro miembros de una familia residente en una granja situada en un pequeño pueblo del estado de Kansas. Dos jóvenes violentos entraron en la vivienda de William Clutter con la intención de saquearla, torturando y dando muerte a su dueño, así como a su esposa Bonnie y a sus hijos Nancy y Kenyon. El horrible suceso, que conmovió a buena parte de la sociedad, dio origen a uno de los mejores libros de la literatura norteamericana contemporánea. Su autor, el sorprendente y controvertido Truman Capote decidió, previo acuerdo con el periódico The New Yorker, relatar los acontecimientos de aquel crimen desde el mismo lugar de los hechos. De esta forma nació A sangre fría, uno de los experimentos más brillantes en esa simbiosis periodismo-literatura que hoy esta a la orden del día. Años más tarde, en 1966, el libro tuvo su traslación cinematográfica de la mano del competente realizador Richard Brooks.

La horrorosa historia de ayer puede darse hoy con distintos protagonistas y en distintos escenarios. La familia de granjeros de River Valley, en el Medio-Oeste americano, quizás sea en esta ocasión un apacible matrimonio de una urbanización del Levante español o del entorno residencial de Madrid. Mientras, quienes practican en estos tiempos el abordaje de viviendas con todas sus crueles consecuencias, parecen no temer a nada ni a nadie, porque confían en su habilidad para llevar a cabo el delito y en la laxitud de algún juez a la hora de castigarlo. Así van las cosas en este paisaje de violencia donde no faltan quienes, desde la insolidaridad, miran hacia otra parte y quienes, desde la irresponsabilidad, afirman que denunciar el atropello es crear alarma social.

En la España de ahora mismo, en la que unos hablan, con escaso sentido de la realidad y del significado de las palabras, de proceso de paz, (como si acabáramos de salir de una guerra entre dos naciones o entre dos bandos) cualquier persona medianamente inteligente, y sin querencias sectarias, sabe que con el terrorismo enquistado en una democracia no caben diálogos ni negociaciones de ningún tipo; por consiguiente lo de proceso de paz no es más que una definición cogida al vuelo o una entelequia. De la misma manera, a quien es consciente de lo que ocurre en esta hora de España respecto al asalto violento de viviendas no le cabe la menor duda de que muchos de estos delitos son cometidos por gentes de otros países; nada que ver con los que llegan, muchas veces arriesgando sus vidas, en busca de una existencia más digna. Claro que aquí, entre nosotros, siempre abriremos cancha a la demagogia, como recientemente hizo el Secretario de Organización del PSOE, José Blanco (alias Pepiño) tan propenso a dar lecciones de dignidad, cuando encendidamente pedía que mirásemos a los ojos a los inmigrantes. Sin comentarios.

La ciudadanía tiene miedo y el miedo -tomen nota señores políticos- es, como decía André Maurois, el más peligroso de los sentimientos colectivos. Hay miedo a que bandas, más o menos organizadas, del Este de Europa, de Hispanoamérica, de Africa o de esta tierra nuestra, asalten brutalmente viviendas, disponiendo de la seguridad, e incluso de la vida, de sus habitantes. Todas las medidas preventivas y coercitivas son pocas ante la proliferación de estos actos que nos remiten al asesinato a sangre fría de la familia Clutter de Kansas. Algo convertido, por el talento de Truman Capote, en material literario que hiela la sangre. Como nos heló la sangre la presencia en televisión de un excombatiente albanokosovar, con el rostro cubierto, dando cuenta de los actos terribles de él y sus compañeros y descalificando a las autoridades españolas incapaces, según sus palabras, de interrumpir sus fechorías, detenerlos y condenarlos.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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