La agresión a Arcadi Espada en el auditorio Narcís de Carreras de Gerona durante un acto de la plataforma «Ciudadanos de Cataluña» de la que Espada forma parte ha dado lugar a una polémica entre esta organización y los Mossos d'Esquadra sobre si hubo o no verdadera agresión o si todo quedó en «abucheos e insultos» según afirman las fuerzas policiales. En cierta manera, da igual, ya que lo que quedó de manifiesto es que un grupo de ciudadanos demócratas no pudo desarrollar con plena libertad su libertad de expresión en vísperas de un referéndum político de gran calado. Esta situación debe ser remediada -y no hay duda de que la consejera del Interior, Montserrat Tura, así lo desea- con toda contundencia para que no se reitere ningún episodio semejante: los energúmenos que insultaron a sus adversarios -con «insultos» tan peculiares como inmigrante, intelectual y bilingüe, por cierto- también tienen su libertad de expresión, que ha de ser respetada, pero dentro de los límites del código penal y de la necesaria sutileza democrática.