El presidente del Gobierno anunciará la apertura de conversaciones con ETA en un pleno ordinario y sin votación que el Congreso de los Diputados celebrará a finales de junio. En esa «breve» sesión, los grupos parlamentarios podrán fijar su posición en una sola intervención de diez minutos, pero no votarán a favor o en contra del diálogo con la banda terrorista. El Gobierno pretende evitar así que se formalice en votos la ruptura del primer partido de la oposición. Cuando los catalanes se hayan pronunciado en el referéndum del día 18 sobre su estatuto, José Luis Rodríguez Zapatero solicitará a Mesa de la Cámara comparecer por la vía del artículo 203 del reglamento del Congreso que establece que los miembros del Gobierno pueden intervenir a petición propia en el pleno para informar de un determinado asunto.