Como cada año, la Virgen de Consolación fue trasladada ayer a su Santuario, para reposar allí hasta el próximo septiembre. Alrededor de las seis de la mañana, un nutrido grupo de personas salía de Iniesta (Cuenca), con la Virgen a hombros, rumbo a la ermita.
Tras los primeros kilómetros, la imagen y el grupo de romeros que se fue ampliando a cada paso, realizaron la primera parada en El Humilladero, en el término de Villarta, en el que la virgen fue recibida con cohetes. Durante la parada y mientras se incorporaban a la romería multitud de vecinos de la localidad, que tomaron el relevo en las andas, los participantes realizaron un almuerzo.
Uno de los lugares en los que mayor número de personas se congregó fue la rotonda que une el camino con el santuario y con la carretera de Villamalea, localidad desde la que se trasladaron multitud de albaceteños devotos de esta Virgen tan querida en La Manchuela. Durante esta breve parada Nuestra Señora de Consolación fue girada ante los fieles, que no desaprovecharon la ocasión para cantar y bailar en homenaje a su Virgen.
A la llegada al santuario Nuestra Señora de Consolación volvió a ser girada ante la multitud enfervorecida. Momentos después de que la imagen entrara al santuario, llegó el momento de diversión de los más jóvenes, que como es tradición bajaron al pilón de la Fuente de los Caños, donde cargados de cubos y pistolas de agua, se embarcaron en una lucha en la que todos acabaron empapados.
Durante la mañana y tras la misa en honor a la virgen, los asistentes disfrutaron de un mercadillo instalado para la ocasión y de una bien merecida comida.