Tras tres meses de retraso, funcionarios palestinos comenzaron ayer la retirada parcial de sus salarios desde cajeros automáticos de entidades financieras de la franja de Gaza. El Banco de Palestina anunció que abriría su red y los trabajadores no tardaron en sacar su dinero. El Gobierno palestino de Hamás indicó que depositaría 1.500 shekels (257 euros) en las cuentas de más de 40.000 empleados. Otros 125.000 funcionarios, sin embargo, todavía tendrán que esperar. Y es que, el Gobierno palestino se encuentra sumido en una gran crisis que le ha llevado a la bancarrota debido a las restricciones económicas impuestas por Occidente.
Por otra parte, el primer ministro, Ismail Hanniya, ha rechazado el ultimátum del presidente de la ANP, Mahmud Abbas (Abú Mazen), para convocar un referéndum y calificó el plebiscito de «ilegal». «La ley básica local y las recomendaciones que hemos solicitado a expertos en legislación internacional dicen que los referendos no están permitidos en la tierra palestina», dijo Hanniya. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo añadió que su intención es continuar el diálogo con el líder de la Autoridad Nacional.
El pasado 25 de mayo, Abú Mazen dio a la organización fundamentalista un plazo de diez días para que aceptara el documento que un grupo de presos palestinos de todas las facciones negociaron a principios de mayo y que en la práctica supone el reconocimiento de Israel a cambio de la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967. El plazo expiró ayer, aunque el presidente anunció que esperará hasta mañana para conocer una respuesta definitiva de Hamás sobre el citado documento. Pero las declaraciones de Hanniya indican que los islamistas no aceptarán el ultimátum.
Mientras, el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se reunió ayer con el primer ministro israelí, Ehud Barak, en la península del Sinaí, para analizar la situación en los territorios palestinos.