Sacerdote y helenista. Aguileño de nacimiento. Políglota (habla al menos nueve idiomas; «pero son más en los que callo», asegura). Traductor de los clásicos, que en Alemania encuentra «paz interior» y en la ruidosa España se siente «desinquieto, como dicen los manchegos». «Hablar bien en público es un arte, pero no es difícil; es algo parecido a aprender a conducir bien. La retórica no es simplemente el lenguaje: es el hombre entero hablando», argumenta. Autor de Retórica. El arte de hablar en público (recientemente reeditado por Diego Marín), pronuncia hoy en el Centro Cultural de Lorca (11.30 horas) la conferencia inaugural del V Congreso de la Sociedad de Estudios Latinos. Un sabio acaso, que habla también con los ojos.