Aunque las obras terminaron hace unos meses, fue ayer cuando el alcalde, Manuel Pérez Castell, y la consejera de Administraciones Públicas, Llanos Castellanos, inauguraron la remozada plaza de la Mancha, en el barrio de Villacerrada.
Los vecinos, a través de su presidente, Marcelino Escobar, agradecieron el desembolso económico realizado por el Ayuntamiento y la Junta de Comunidades, -en total, más de 1,6 millones de euros-, para ver culminada una vieja aspiración del barrio: ver reparada la plaza, que adolecía de unos fuertes problemas de filtración, y al mismo tiempo embellecer este lugar.
Hasta la realización de estas obras, la plaza de la Mancha era toda de baldosas y adoquín, un entorno duro, que con la remodelación ha experimentado una «notable mejoría». Los vecinos disfrutan ahora de unas jardineras que ocupan 2.000 metros de los 17.000 que tiene esta plaza y, además, se ha creado una zona de juegos infantiles.
«Nunca se había visto ni un gramo de verde en esta plaza y ahora hay jardineras y mucha alegría, por las tardes hay hasta cola en los juegos de los niños», subrayó el presidente de la asociación de vecinos de Villacerrada, que se mostró satisfecho con el resultado de las obras.
Tanto es así que, Marcelino Escobar opinó que la plaza de la Mancha está desaprovechada e invitó a los concejales presentes a programar más actividades en este céntrico lugar, «muchas ciudades quisieran tener un espacio abierto como este, tan céntrico, pienso que deberíamos promocionarlo y potenciarlo con actividades lúdicas y de ocio, para darle un mayor realce».
«Tolerancia cero»
El alcalde tomó la palabra para destacar que sólo un 30% de la inversión realizada en estas obras había salido de las arcas municipales, pues el resto, 1,1 millones de euros, se había financiado con cargo al Fondo Regional de Cooperación Local (Forcol) de la Junta de Comunidades. Pérez Castell invitó a los vecinos a cuidar de esta plaza que tantos problemas ha dado, «lo público hay que conservarlo, por estética y por seguridad».
En este llamamiento le siguió Llanos Castellanos, vecina de esta plaza, «pocos sitios hay como éste para encontrarse y disfrutar», aseveró la consejera de Administraciones Públicas, al tiempo que reclamó a los vecinos «tolerancia cero» ante el vandalismo y una mayor «beligerancia» hacia quienes «interrumpen nuestro descanso con actividades molestas», dijo, refiriéndose a la práctica del 'botellón' en esta plaza, aunque no llegó a mencionarlo.
Por sentencia
El arreglo de la plaza de la Mancha, una de las 52 que tiene la ciudad, se inició en abril de 2004. Con estas obras se daba cumplimiento a una sentencia judicial que en 1999 condenaba al Ayuntamiento a reparar las graves filtraciones de agua en este lugar.
Aunque en un primer momento se calculó que en seis meses estaría acabada la obra, modificaciones introducidas en el proyecto a sugerencia de los vecinos, alargaron la terminación de los trabajos.
La empresa Ferrovial-Agroman S.A., encargada de esta obra, tuvo que levantar toda la plaza, sus 17.000 metros cuadrados de baldosas, para aplicar una moderna impermeabilización de poliuretano 'en caliente' para evitar que los recalos que llegaron a poner en peligro la plaza volvieran a aparecer.
Este impermeabilizante ha sido cubierto con 7.250 metros cuadrados de pavimento de hormigón y 4.500 de adoquín. Además, para evitar que se deteriore se ha prohibido la circulación por toda la plaza.
También se han reparado las rampas y las escaleras y, al tiempo, se hicieron algunas mejoras en las calles Albarderos, Carnicerías y Caba.