Junto a los factores clásicos de riesgo, como son la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el sedentarismo, la edad avanzada, el tabaquismo y la obesidad, en las mujeres existen otras circunstancias relacionadas con la aparición de la enfermedad cardiovascular, entre las que figuran patologías asociadas, como la artritis reumatoide; etapas de la vida, como la menopausia; condiciones físicas, como el embarazo; el hecho de que existen más mujeres hipertensas que hombres y que la esperanza de vida femenina es superior.