Los graves problemas que tenía Albacete de inundaciones hicieron que a principios del siglo XIX se construyerá el Canal de María Cristina y sus ramales, los canales de Acequión, de los Ojos de San Jorge, de la Estacadilla y de El Salobral. En 1804 empezaron a funcionar con una importante función drenante y de riego y se conviertieron durante años en un importante lugar de recreo para los albaceteños. De hecho, el paraje de El Palo fue utilizado como lugar de baño durante años, hasta que se secó hace años.