La Policía y RENFE han abierto sendas investigaciones para esclarecer las circunstancias en las que a primera hora de la mañana de ayer un joven murió en la estación de Atocha tras ser reducido por cuatro vigilantes de seguridad, informaron fuentes de la compañía ferroviaria.
Los cuatro vigilantes fueron trasladados a la comisaría de Policía del distrito madrileño de Arganzuela para prestar declaración después de que los servicios de emergencias del SAMUR-Protección Civil certificaran el fallecimiento del joven.
Fuentes del SAMUR indicaron que sobre las 6.30 horas de hoy recibieron una llamada desde la estación de Atocha y que, cuando llegaron, no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven, que se encontraba en parada cardiorrespiratoria, pese a los intentos de reanimación que habían iniciado los propios vigilantes.
Escándalo
El fallecido, de 27 años y complexión fuerte, parecía hallarse bebido, según las fuentes consultadas, y habría entrado en la estación dando gritos.
Los vigilantes de seguridad le dieron el alto y le conminaron a abandonar la estación, pero él no les hizo caso, momento en el que fue reducido y esposado y comenzó a tener convulsiones, según las mismas fuentes.
El joven, cuyo cadáver se encuentra en el Instituto Anatómico Forense, donde se le practicará la autopsia, murió en la propia estación de Atocha una media hora después de que llegaran los efectivos del SAMUR para atenderle.