Hasta el coordinador de Arbolado Urbano del proyecto Prado-Recoletos -el que sostiene que los árboles no se van a talar sino a trasplantar- admitirá que nada puede hacer frente a la inesperada madrina que le ha salido a la variopinta oposición a la reforma del tráfico en la zona de los museos impulsada por el Ayuntamiento de Madrid. A Ruiz-Gallardón, que ya tenía una poderosa adversaria en la Comunidad, le ha surgido otra enemiga que, de paso, ha otorgado a la protesta ecologista una notoriedad con la que sus promotores no podían ni soñar. A ver qué hace el alcalde.