El Gobierno achacó a «la intransigencia» del PP que no haya acuerdo en torno a la reforma del Estatuto de Andalucía . El PSOE, según la visión gubernamental, hizo, en cambio, hizo «un extraordinario esfuerzo» para llegar a un pacto sobre el alcance de la modificación. Mientras el Ejecutivo arremetía contra el partido opositor, la presidenta del Parlamento andaluz trató de templar gaitas e hizo un llamamiento a los populares para que se incorporen a un consenso que es «posible y deseable» durante la tramitación del texto.
La vicepresidenta primera rompió su costumbre de no utilizar las comparecencias posteriores a los Consejos de Ministros para atacar a otras fuerzas políticas y censuró la actitud del PP en la tramitación de la reforma estatutaria en la cámara andaluza. El desacuerdo sobre la reforma, a juicio de De la Vega, tiene un solo culpable: el principal partido de la oposición. Su terquedad, prosiguió, «ha impedido» que se haya alcanzado el consenso, lo que ha conducido a que el texto se apruebe por una exigua mayoría de 67 de los 109 diputados del Parlamento autonómico.
Un poco antes de que la vicepresidenta se pronunciase en La Moncloa, la presidenta del Parlamento de Andalucía , Mar Moreno, entregó en el Congreso el texto aprobado el pasado martes en la cámara autonómica. Será el tercer proyecto de reforma estatutaria, tras los de la Comunidad Valenciana y Cataluña, que entra en el palacio de la carrera de San Jerónimo. La presidenta de la cámara andaluza hizo votos por lograr en las Cortes un acuerdo con el PP porque es «posible y deseable».