Esquerra Republicana de Cataluña es una formación asamblearia que está materialmente en manos de sus 10.000 militantes. Carod-Rovira y Puigcercós intentaron en el último congreso de la organización, celebrado en Lérida en 2004, sustituir el régimen asambleario, de democracia directa, por un sistema convencional de democracia semidirecta como ya tienen todos los demás partidos, basado en la elección de representantes/delegados que serían los encargados de adoptar las decisiones, quedando sometidos a la voluntad periódica del Congreso de la organización, órgano soberano que se reuniría cada cierto tiempo. Pero fracasaron. Y ahora, la dirección de ERC no sólo ha tenido que revisar su decisión inicial del «voto nulo» en el referéndum sobre el Estatuto: también puede verse obligada a abandonar el «tripartito», y aun a marcharse a casa.
Hay que decirlo claro: el asamblearismo, la democracia directa a mano alzada, no es compatible con la depurada democracia parlamentaria de nuestros regímenes occidentales.