Malú García Andrade, -una de las fundadoras de la Asociación Nuestras hijas de regreso a casa, compuesta por familiares de las mujeres víctimas del femicidio de Ciudad Juárez y por personas solidarias que unen sus voces y tienden sus manos frente a esa barbarie que es el asesinato de mujeres por el mero hecho de ser mujeres con una violencia añadida: la de la impunidad de la que gozan los asesinos- ha visitado la ciudad de Albacete para contarnos su historia, la historia y el presente de las mujeres de Ciudad Juárez con la esperanza de que las ayudemos a construir otro futuro en el que las niñas de allí no dibujen en el colegio mujeres descuartizadas.
A Malú, le estrangularon tras ser torturada, a su hermana, Lilia Alejandra, de 17 años en febrero de 2001. Su cuerpo, fue hallado frente a la maquiladora donde trabajaba. Lilia, según informaciones extraoficiales, fue secuestrada por dos policías y entregada a un conocido empresario. Era madre de una niña de un año y de un niño de cinco meses. Era una mujer. Hoy, una cifra: una de las 430 asesinadas. Las desaparecidas, 600.
Hemos escuchado, leído y visto por televisión los crímenes, el femicidio que acontece en Ciudad Juárez. Pero con frecuencia la información en diferido impregna los sentidos de una sensación de distancia, como de algo más sucedido entre todos los sucedidos que nos bombardean a diario y, un efecto narcotizante nos envuelve en ocasiones, haciéndonos archivar en nuestra mente sinrazones del telediario del mediodía para dejar espacio a las que se sucederán al de la noche.
Hoy hemos tenido a escasos metros a Malú con su voz dulce y serena hablándonos desde su corazón, con su rostro ausente de sonrisa, con el sonido de su respiración, con su mirada buscando la nuestra, con el movimiento de sus manos, con sus palabras donde se amalgaman desgarro y fuerza.
Y ese dolor que la cercena como una garra, nos ha dolido también a nosotras y nos ha embargado y hemos hecho suya su rabia pero también su fuerza, la fuerza que Malú y con ella, todas las malús, despliegan desde ese rincón donde habita la generosidad. La generosidad de ir hacia adelante limando las aristas del propio dolor para atender el de otras mujeres y canjearlo por esperanza.
Malú, en nombre de todas las mujeres de Ciudad Juárez, nos pide solidaridad. Algo tan sencillo como escribir al Presidente Fox y exigir Justicia y también algo tan sencillo y hermoso como escribir una carta a familiares de las asesinadas para que les hagamos sentir que no están sol@s, que nos hacemos eco de su drama, que no hay fronteras frente a la barbarie y que el dolor y la lucha no conocen de mapas.
Ellas tienen una página web en la dirección http://www.mujeresdejuarez.org donde podemos contactarlas y contribuir a esa petición de que "todas las hijas regresen a casa" y que ninguna niña pinte mujeres descuartizadas en sus cuadernos escolares.