Con el estatut encauzado y los principales proyectos legislativos puestos en marcha, el diálogo con ETA será la prioridad absoluta para el jefe del Ejecutivo en lo que resta de legislatura. Una circunstancia que le urgió a acometer el 7 de abril su primera remodelación de Gobierno, pensada para abordar el proceso de paz, y que le ha obligado a alterar su agenda y a aparcar algunos asuntos internacionales. El presidente, que esperaba desde hace meses el anuncio de los terroristas, había limitado al mínimo sus viajes para que la declaración de tregua no le sorprendiera fuera de España. Sus salidas a partir de ahora serán escasas. El 20 de abril se reunirá en Berlín con la canciller Ángela Merkel, el 12 de mayo asistirá a la cuarta cumbre UE-América Latina-Caribe en Viena y en junio al próximo Consejo Europeo.