Algún lector sabrá quién era Chance Gardiner: el protagonista de Bienvenido Mr. Chance, la película de Ashby, cuya singularidad residía en que toda su vida había transcurrido encerrado en una casa donde servía como jardinero, sin más vínculo con el mundo exterior que la televisión. Si hoy Míster Chance viera nuestras cadenas, constataría algo anormal: cuando millones de españoles se van de vacaciones, las cadenas alteran su programación habitual para servir productos ambientados en la antigua Roma y en Próximo Oriente.
En TVE-1 vimos Quo vadis. En Telecinco, una miniserie bíblica, En el principio, y una gran producción sobre el imperio romano, Augusto. Son para nota los alardes de Antena 3: una versión contemporánea de Espartaco y la miniserie alemana El enigma de Jerusalén, donde unos arqueólogos descubren que un viajero del tiempo rodó en vídeo la vida de Jesús (échale imaginación, Tomás) y, a partir de ahí, los protagonistas han de hacer frente a las protervas asechanzas de una orden secreta que es heredera de la Inquisición. Hombre, vamos a ver: ya nadie exige a las cadenas que se comporten como probos «capillitas» y llenen sus parrillas con películas de devocionario, pero, a cambio, sí se les podría pedir que no se cisquen en la fe mayoritaria, ¿no?, al menos en Semana Santa. Esto va específicamente por Antena 3 y su Enigma. En todo esto hay algo torvo, como lo de esa cadena germánica que ha roto a emitir una serie de dibujos animados destinada ridiculizar al Papa y al Vaticano.
La firma de la serie es británica, pero los británicos han optado por no emitirla, para no herir susceptibilidades. El gesto es particularmente interesante si se tiene en cuenta que Gran Bretaña, democracia confesional, no reconoce la autoridad espiritual del Vaticano sobre la Iglesia nacional de la isla.
A lo que íbamos: hoy Míster Chance vería nuestras parrillas y le costaría atar cabos. Uno: en estas fechas, algo mueve a la televisión a ocuparse de la antigua Roma y del espacio palestino. Dos: eso coincide con el aumento del tráfico rodado y las vacaciones de mucha gente. Tres: a la vez, los informativos hablan de misteriosas procesiones de encapuchados. Conclusión posible de Míster Chance: millones de españoles, por miedo a los encapuchados, huyen en vehículo de sus hogares; la tele, al percibir el fenómeno, rompe a emitir películas sobre Roma y Judea, quizá porque surten un efecto apaciguador sobre el ánimo de la gente. Lo que Míster Chance no podrá saber, porque apenas si se ha visto en la tele, es qué quiere decir Semana Santa.