El papa Benedicto XVI presidió en la mañana de ayer la misa crismal del Jueves Santo en la basílica de San Pedro, inaugurando así las celebraciones de Semana Santa, las primeras de su pontificado, al que llegó tras la muerte de Juan Pablo II. La Semana Santa, entre las celebraciones más importantes para los católicos, se terminarán el domingo con la bendición Urbi et Orbi que imparte el Papa desde San Pedro. Tras la misa, el Papa ofició la tradicional ceremonia del lavado de los pies en la basílica romana de San Juan de Letrán.