ERC y su presidente, Josp Lluis Carod-Rovira, son socios incómodos para el PSC, pero sigue siendo imprescindible para la continuidad del tripartito, tanto desde el punto de vista de los equilibrios políticos como de la correlación de fuerzas electoral y parlamentaria.
Sus dirigentes lo saben y seguirán utilizando todas las bazas posibles para mantenerse en el poder. Mientras, el PSOE le ha retirado la confianza a Maragall, CiU afila los cuchillos y se prepara para las futuras batallas políticas y electorales y el PSC intenta poner orden en sus filas y en sus ideas.