Los obispos apelaron ayer a «la responsabilidad pública» de los católicos para «frenar las leyes negativas» o «minimizar sus males». Los obispos y piden a los fieles que «defiendan y apoyen aquellas formaciones o actuaciones políticas que promuevan la dignidad de la persona humana y de la familia».
«En el caso de que no se pueda eliminar una ley negativa sobre estas materias, el fiel católico debe trabajar por minimizar los males que ocasione. Cuando lo que está en juego es la dignidad de la persona humana, como hoy sucede con frecuencia, el católico debe ofrecer el testimonio real de su fe manifestando un inequívoco rechazo a todo lo que ofende a la dignidad del ser humano», aseguran en el documento.
En esta línea, también recuerdan que la vida humana «se inicia en la concepción y tiene su fin en la muerte natural» y que «son inadmisibles» aquellos métodos que «pretenden sustituir y no simplemente ayudar a la intervención de los cónyuges en la procreación. La enseñanza cristiana sobre la sexualidad no permite banalizar estas cuestiones ni considerar las relaciones sexuales un 'mero juego de placer'».