Ha sido muy escasamente comentada la noticia de que un equipo de científicos españoles haya desarrollado, junto con el Instituto Pasteur de París, la vacuna experimental más eficaz contra la tuberculosis. Los héroes de nuestro tiempo llevan batas blancas, pero su lugar es usurpado por los políticos que cambian con enorme facilidad el color de sus camisas. Las portadas de los periódicos, esas hojas volanderas destinadas al otoño encuadernado de las hemerotecas, que son uno de los lugares más solitarios del mundo, acogen preferentemente al señor Otegui, que se manifiesta contra la prohibición de manifestarse, y al señor Rubalcaba, al que comparan con Fouché quienes no han leído ninguna biografía de Fouché. Rubalcaba -veremos cómo acaba- velará en Interior porque se cumpla lo hablado extraoficialmente con la banda.
Hay que desearle suerte, pero no pueden extrañarnos sus desvelos, ya que dicen que es de poco dormir y además está en el secreto de todo lo hablado extraoficialmente. Abunda en misterios la vida española, pero no podemos presumir de que tengamos los únicos encapuchados, ni siquiera ahora que estamos en Semana Santa. Un grupo de hinchas del Inter de Milán, que escondían sus caras con pasamontañas, agredieron a los jugadores que eran sus ídolos hasta hace una semana.
No les perdonan que fueran eliminados de la Liga de Campeones por el Villarreal. Tarea tienen los sociólogos para averiguar las causas del descontento, disuelto en cólera, que recorre la vieja Europa, que no tiene edad para llevarse esos berrinches.Anda suelto mucho enmascarado. Hasta el punto de que nos provocan cierta difusa simpatía los que se atreven a dar la cara. Aunque se la puedan romper los de las capuchas.