Las negociaciones de la reforma laboral entre Gobierno y agentes sociales comenzaron hace más de un año. Los tres interlocutores consideran inexplicable después de tanto tiempo presentar a la opinión pública un desacuerdo, que deteriore la imagen dialogante del Ejecutivo y reste valor a la CEOE, ante los empresarios, y a CC. OO. y UGT, ante los trabajadores.
Por ello, ultiman un pacto, de contenido incierto, que desean suscribir antes del 1 de mayo, y que podría completarse con la apertura de otra negociación encaminada a reformar las relaciones laborales en las empresas, en los sectores y en los territorios.
Algunas medidas para modificar el mercado de trabajo, como el contrato de relevo, están vinculadas a cambios en el sistema público de pensiones, cuya negociación comenzó en noviembre de 2005. Las tres partes consideran conveniente cerrar también, antes de mayo, este debate.
El objetivo de la reforma era bajar la temporalidad. España cuenta con la mayor tasa de empleo inestable de la Unión Europea. Las partes se comprometieron a llevar a cabo esa tarea en esta legislatura, siempre que no frenara la firma de contratos ni restara competitividad a las empresas.