El Alba está contra las cuerdas, la situación del equipo es preocupante y el descenso no es una utopía, ni un castigo del que habla la gente, ni una maldad de la prensa. El Alba se asoma a un precipicio que da miedo sólo pensarlo. Ha perdido el rumbo y la situación, se parece mucho a la del año anterior. Este equipo no parece capaz de vencer a nadie.
¿Soluciones?, el Consejo lo tiene difícil. Haga lo que haga será criticado. El técnico tampoco lo tiene mejor, su continuidad es, por primera vez, realmente cuestionada, también desde dentro del club. Los jugadores, grandes protagonistas en lo malo y en lo bueno, parecen estar fuera de sitio, con el miedo en el cuerpo y la mente en otro mundo. Eso sí, los que han jugado poco tienen menos culpa.
Todos son culpables. Que nadie se salve a costa de otro. Ahora sólo se requiere reconocimiento de errores y trabajo para dejar al Alba en Segunda. Es lo único que les pide hoy. Para mañana a muchos les diríamos adíos y vuelva en unos años a ver si está abierto.