Los estudiosos de religión críticos con la línea oficial de la Iglesia Católica son, a juicio de la Conferencia Episcopal Española, unos de los causantes de la pérdida de valores católicos en la sociedad. Según un documento de la jerarquía eclesiástica con motivo del 40 aniversario de la aprobación del Concilio Vaticano II, última gran reforma de la Iglesia vaticana, «algunas propuestas teológicas que hacen una presentación deformada de la misión de Jesucristo son causantes de una pérdida de la fe». La Instrucción Pastoral, título del escrito, culpa a los medios de comunicación de la situación por dar cobertura a este «pequeño» grupo de disidentes que «perturban la vida eclesial».
La Iglesia define a estos teólogos como «sombras que oscurecen la verdad» sobre Jesucristo, lo que debilita inexorablemente la vida cristiana. El texto crítica las doctrinas e interpretaciones expresadas por algunos teólogos actuales, como Juan José Tamayo y Leonardo Boff; los jesuitas Roger Haight y Anthony de Mello, el profesor Messner, y el religioso Marciano Vidal, entre otros que el documento cita a pie de página. Y menciona las doctrinas que proclaman, que el documento resume en cuatro aspectos: concepción racionalista de la fe, humanismo aplicado a Jesucristo, interpretación meramente sociológica de la Iglesia y relativismo secular en la moral católica.
El documento señala que «lo que une a estos planteamientos deficientes es el abandono y el no reconocimiento de lo específicamente cristiano, del valor universal de Cristo en su revelación y su condición de hijo de Dios vivo».
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, afirmó en la presentación ayer de la Instrucción Pastoral que, a pesar de la presencia «desproporcionalmente activa» de estos teólogos en los medios de comunicación, «se trata de grupos pequeños que están en retroceso y no representan la vida de la Iglesia en su esencia».
Límites de cátedra
Martínez Caminos admitió la libertad de cátedra para todos los estudiosos de la religión, aunque «siempre que no sobrepasen los límites», que para el portavoz del episcopado son el no reconocimiento del magisterio de la Iglesia en cuestiones de fe y moral: «Todo lo que exceda de ahí es inadmisible», afirmó.
La referencia de Martínez Caminos va dirigida a asociaciones como el Movimiento Somos Iglesia o la Asociación de Teólogos Juan XXIII, que están a favor de las absoluciones colectivas (el perdón común), del sacerdocio femenino o de practicar la bendición de uniones de personas homosexuales, en otros puntos.
El documento pastoral señala al respecto que «la existencia de estos grupos siembra divisiones y desorienta gravemente al pueblo fiel, es causa de sufrimiento para muchos cristianos (sacerdotes, religiosos y seglares) y es motivo de escándalo y mayor alejamiento para los no creyentes».
Además, genera una confrontación continua e irreconciliable entre la jerarquía eclesiástica, los obispos, y el pueblo, que identifica a aquellos con rasgos «muy negativos». El escrito concluye: «Esta forma de presentar la Iglesia conlleva la invitación expresa a romper con la jerarquía y a construir, en la práctica, una iglesia paralela».
Los prelados dicen que subyace, con frecuencia, la idea de que la Iglesia actual «no obedece al Evangelio y hay que luchar desde dentro para llegar a una Iglesia futura que sea evangélica», y añaden que en realidad lo que se busca con ello no es la verdadera conversión de sus miembros sino «la transformación de la misma constitución de la Iglesia».
LOE y jóvenes
Martínez Camino aprovechó la presentación del documento para dar la opinión de la Conferencia Episcopal sobre la recién aprobada Ley Orgánica de Educación (LOE) o sobre un informe anual de la Fundación Santa María sobre los jóvenes, que valoraban negativamente la institución eclesiástica.
Con respecto a la primera, en la que la asignatura de religión pasa a un segundo plano educativo, el portavoz de los obispos señaló que «el texto aprobado no satisface los acuerdos Iglesia-Estado de 1979 y, a la espera de su desarrollo, el juicio no es positivo»; mientras que sobre la imagen de la Iglesia entre los jóvenes aseguró que «las encuestas hay que interpretarlas con cuidado». De los jóvenes dijo que «no es apología barata, pero la Iglesia engancha con ellos a pesar de las dificultades con las que se encuentra».
Sobre las polémicas en las que se ha visto envuelta en los últimos tiempos la cadena COPE o los últimos cambios en el seno del Gobierno, Martínez Camino no quiso pronunciarse, aunque reconoció que quizá lo haga la asamblea extraordinaria del próximo mes de junio.