La cocina implica en la tercera edad cierto riesgo de intoxicaciones, deficiencias nutricionales y accidentes. Para evitar las situaciones de peligro y garantizar la independencia de los mayores es importante vigilar el cambio de hábitos que pueda denotar que el mayor necesita más ayuda.
Los familiares deben intentar asegurarse de que los cuatro grupos básicos de alimentos estén incluidos en su dieta. Así la presencia de lácteos, cereales, frutas y verduras y las proteínas procedentes de la carne, el huevo y el pescado son indispensables.
La compra se puede realizar una vez por semana pero hay que acordarse de utilizar enseguida los productos perecederos y no dudar en tirar a la basura aquellos que no se hayan consumido de la compra anterior. Si se congelan alimentos, hay que ponerles fecha con marcador usando números grandes y poner la más reciente al fondo. Además, se recomienda descongelar periódicamente para evitar los cambios de temperatura.
Utensilios
Un reloj con alarma para poner al lado del horno puede ayudar en caso de olvidos. Si se notan problemas de fuerza o destreza con las manos, se pueden adquirir instrumentos específicamente diseñados para facilitar tareas manuales en personas mayores.
También se pueden realizar reformas en la vivienda de personas mayores, utilizando conceptos y equipamiento especiales para reducir riesgos y promover la independencia en la vida diaria.