El 'número dos' del Gobierno francés, Nicolas Sarkozy, ha estimado hoy que la "la flexibilidad puede ser una oportunidad" para la economía francesa y considera que "obstinarse" con el Contrato de Primer Empleo (CPE) habría servido a los intereses de la "izquierda" y de los "conservadores".
"Francia no puede escapar a una corriente de reformas que otros han hecho. La flexibilidad puede ser una oportunidad", ha dicho Sarkozy en la emisora Europe 1, un día después de que el denostado CPE fuese oficialmente retirado tras tres meses de movilizaciones.
Si el Gobierno de Dominique de Villepin "se hubiese obstinado en esa reforma", según Sarkozy, le habrían hecho "un favor destacado" a la izquierda, "pues se habría transmitido al país la sensación de que la izquierda representaba un proyecto de justicia".
Y le habrían hecho además "un favor a los conservadores, porque se hubiese asociado la idea de reforma a la de precariedad". Sarkozy ha insistido en que la "ruptura" que el defiende para Francia "sólo será aceptada si es percibida como justa".
Defiende a Villepin
Sobre Villepin, que ha salido muy debilitado de la crisis del CPE, Sarkozy ha alabado su "buen trabajo" al frente del Ejecutivo, donde llegó hace casi once meses, y recordó que desde entonces el paro no ha dejado de bajar en Francia.
Ha afirmado que Villepin había sido "valiente" en esta crisis, pero ha estimado que hay un momento en que hay que saber "ceder" y hacer gala de "pragmatismo" y más aún en este caso, ya que "el CPE no es el alfa y el omega de la política económica del Gobierno y además no era percibido como justo" por la mayoría de los franceses.
Asegura que hay que reformar el Código del trabajo, pero que hay que dejar esa responsabilidad en manos de los agentes sociales, y el Gobierno sólo debe intervenir si las negociaciones fracasan.
Favorito para los franceses
De cualquier manera, considera que el debate de fondo sobre las grandes reformas habrá que abordarlo en las próximas elecciones presidenciales de 2007, a las cuales Sarkozy será candidato.
Según un sondeo publicado hoy, el 51% de los franceses confía en Sarkozy para llevar a cabo reformas políticas y sociales, frente al 21% que apuesta por Villepin.
La prensa francesa es hoy unánime al afirmar que Sarkozy es el único dirigente de la derecha que sale indemne o incluso reforzado de la crisis del CPE.
En el plano de la seguridad, Sarkozy ha reconocido hoy que estuvo "inquieto" por la radicalización de las manifestaciones anti-CPE. La conclusión que ha sacado de las violencias registradas en las manifestaciones es la necesidad de reformar "con urgencia" la ordenanza de 1945 sobre los menores, ya que estima que las sanciones impuestas por la justicia no son "lo bastante severas".
Mientras tanto, muchos jóvenes mantienen hoy la presión en esta nueva jornada de acción estudiantil contra el CPE, a la espera de ver en qué consiste la nueva directriz que lo va a reemplazar.
Así, por ejemplo, un grupo de jóvenes bloquea esta mañana el acceso a los garajes de los autobuses públicos de Toulouse (sur) y otro impide la entrada oeste de Rouen (norte).