La precipitación con que fue instruido y juzgado el macroproceso contra la célula española del 11-S en la Audiencia Nacional, que concluyó con 18 condenas y seis absoluciones, está mostrando ahora sus efectos: el Tribunal Supremo, al que apelaron los condenados, no ha esperado siquiera a la publicación de su sentencia para anticipar la ejecución del fallo y poner en libertad a los tres reos en prisión que van a ser absueltos. Dichas absoluciones, así como la reducción de condena al supuesto cabecilla del grupo, Abu Dada, pone de manifiesto la inconsistencia del sumario instruido por Garzón, que sostenía la tesis de que dicha célula había colaborado con Mohamed Atta en la preparación de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono. Los adversarios de Garzón -que también los tiene- afirman que el juez-estrella por antonomasia, quien todavía sigue en excedencia, habría hinchado el caso para colgarse de una medalla en el capítulo de la lucha contra el terrorismo internacional Es difícil de creer una afirmación así pero de cualquier modo parecería razonable que el juez Del Olmo, que instruye el sumario sobre el 11-M, aprenda la lección en cabeza ajena.