El Gobierno tiene sobre la mesa desde finales de la semana pasada los expedientes de 101 presos de ETA, candidatos a un hipotético acercamiento a cárceles próximas al País Vasco si la organización terrorista da muestras antes de junio de su voluntad real de dejar las armas. Son casos de etarras ya juzgados que en su mayoría no tienen delitos de sangre y sin condenas múltiples. Casi todos son colaboradores, chivatos, dirigentes de Jarrai, activistas de la kale borroka y terroristas que fueron detenidos antes de actuar. Buena parte de ellos se encuentra ya en segundo grado penitenciario y algunos próximos a su excarcelación tras haber cumplido las tres cuartas partes de la condena.