Fue una jornada tranquila y sólo veinticinco personas perdieron la vida ayer como fruto de la violencia que asuela Irak desde que fuera derrocado Sadam Hussein. Pese a ello, ocho civiles murieron tiroteados por la mañana por hombres armados vestidos de comandos de la Policía que atacaron la empresa de importación de electrodomésticos donde trabajaban en el oeste de Bagdad.
Tampoco faltó la aparición diaria de cadáveres al amanecer. Esta vez fueron nueve. Se descubrieron en una zona del oeste de la capital, según denunció la Organización de Ulemas, máxima institución religiosa suní. Pertenecen a trabajadores de la ciudad de Karma, cerca de Faluya, que fueron secuestrados el martes. Presentaban señales de tortura y estaban en una autopista cerca de un puesto de control militar.
En total, 26 cadáveres han aparecido asesinados a sangre fría en distintas zonas de la capital en las últimas veinticuatro horas. La Organización de Ulemas da a entender que fueron muertos sólo por ser suníes y que sus asesinos pertenecían a alguna milicia chií.
Por otra parte, un avión de las fuerzas estadounidenses no tripulado mató a tres rebeldes mientras colocaban una bomba de carretera en los alrededores de la base aérea Balad, según fuentes del Ejército norteamericano.
Por último, tres civiles iraquíes murieron cuando un grupo de desconocidos tiroteó a las víctimas desde un coche en marcha en el que huyeron del lugar, en el área bagdadí de Al-Adel. Además, dos soldados estadounidenses perecieron en otros tantos ataques contra sus convoyes ocurridos en los alrededores de la capital.