El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, reconoció este miércoles que la reforma que permitirá a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) evaluar la oferta de compra lanzada por E.ON sobre Endesa tiene aspectos mejorables. Aunque no quiso precisarlos, sí admitió que los cambios pueden ser «opinables» en términos jurídicos. Y adelantó que habrá que debatirlos y negociarlos con la UE «en su momento». Un entendimiento que, advirtió, «no será fácil» de alcanzar.
Solbes se convirtió de esta manera en el primer miembro del Ejecutivo que admite en público que los cambios en el regulador podrían verse retocados para hacerlos más aceptables ante Bruselas. Una consideración que se produce tan sólo un día después de que el comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, advirtiese que las justificaciones dadas por el Gobierno no son suficientes. Con todo, el ministro defendió con ahínco las modificaciones que permiten al regulador aprobar, vetar o aceptar con condiciones la OPA de la empresa alemana.
Solbes subrayó que el Gobierno y Bruselas deben alcanzar una solución que sea positiva en términos económicos, pero sobre todo en cuanto a la seguridad nacional y la garantía de suministro. En este sentido, afirmó que España es uno de los países que más ha liberalizado su mercado energético. El problema, a su juicio, es que otros países mantienen un fuerte control sobre sus compañías, lo cual les confiere ventajas discriminatorias frente a las españolas, que están totalmente privatizadas. «Debemos jugar todos con barajas iguales, y no con barajas marcadas», remachó.
El presidente del Gobierno se sumó a este argumento, al aseverar ante el pleno de la Cámara baja que los mercados energéticos europeos mantienen importantes diferencias entre si. José Luis Rodríguez Zapatero resaltó que la normativa y los organismos reguladores de cada país presentan grandes contrastes, y mantuvo que muchos Gobiernos tienen disposiciones para salvaguardar sus sectores estratégicos. Esta circunstancia, a su entender, supone grandes desigualdades, resta transparencia al sector y justifica los cambios. El líder del Ejecutivo negó haber caído en «tentaciones proteccionistas o nacionalistas», y reiteró que los capitales circulan de forma libre por la Unión mientras que la energía no lo hace. España, se comprometió, «dialogará» con Bruselas, pero no teme que le abran un procedimiento de infracción.
El líder del PP, Mariano Rajoy, criticó al Gobierno por «poner palos en las ruedas de la integración europea» con su actitud durante la cumbre.