El lehendakari dio comienzo ayer a una ronda de contactos con todas las formaciones vascas para preparar la entrevista que mantendrá con el presidente Rodríguez Zapatero el próximo martes. De la ronda, que incluye a Batasuna, está excluido el Partido Comunista de las Tierras Vascas (Ibarretxe cree que esta sensibilidad ya va a ser pulsada a través del encuentro con Batasuna), y tampoco acudirá el PP, que ha declinado la invitación. Ibarretxe se empeña en ser protagonista en el proceso de cese de la violencia y se equivoca plenamente: el final dialogado requiere la iniciativa del gobierno del Estado y no la suya. Y el hecho de que no sea concebible que el término de la violencia esté supeditado a alguna conclusión política excluye la posibilidad de que el nacionalismo vasco en el Gobierno de Vitoria desempeñe algún papel. La mesa de partidos deberá aguardar (Ibarretxe ya la ha aplazado de momento a «después del verano») y en todo caso sería impensable que se formara antes de que el alto el fuego permanente se convierta en explícitamente definitivo.