En el debate interno que celebraron el miércoles por la noche, miembros de la dirección popular coincidieron en que la existencia de esta interlocución estable entre Gobierno y oposición es un requisito «absolutamente imprescindible» para abordar el nuevo escenario que habrá de estar presidido por una franqueza total. Dirigentes que participaron en esa reunión explican que «no hay que precipitarse» y que el PP debe dar a Zapatero «un voto de confianza para que haga lo que nosotros hicimos en el 98 y verifique la tregua». No obstante, auguran los primeros problemas en cuanto se plantee una posible negociación con la banda que implique concesiones de carácter político. Señalan que el presidente del Gobierno puede «tomarse su tiempo» y dispone «de un amplio margen» para abordar las cosas con calma porque, salvo las condiciones que le plantea el PP, «nadie le va a exigir nada».