Sharon Stone desplegó todos sus encantos en la promoción de la segunda parte de Instinto básico. Seducción a raudales, sonrisa inmensa y actitud dulce y cercana propia de una mujer que dejó bizcos muchos ojos con ese magistral cruce de piernas de la primera cinta. Catorce años después, a sus 48 años, Stone sigue teniendo cuerda para rato. ¿En qué ha cambiado desde entonces? «En madurez», reconoció. Ahora transmite un mensaje pacifista y lidera, a su modo, la revolución post-feminista que agita el mundo. Inteligencia no le falta para ello.
Como es habitual en muchas de las estrellas de Hollywood, Stone llegó con retraso, pero apareció. Tras los biombos de la sala de prensa del hotel Villamagna de Madrid los periodistas que la esperaban no daban crédito. Asomaba una melena rubia cardada con una especie de tupé más clarito. Silencio sepulcral. Allí estaba. De abajo a arriba: botas camperas, vestido fino con cola y tonos leopardo y chaquetilla a juego con escote.
«En estos 14 años ha habido muchos cambios en mi vida. He sido madre, he pasado una enfermedad y todo ello me ha hecho madurar. Ahora tengo una mayor comprensión hacia los demás», dijo-