Hace un año y pico que Jorge Martínez, uno de los miembros de Germinal Comunicación, ofreció sus servicios para poner a disposición de una causa noble como la de FEAPS (Federación de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual y Parálisis Cerebral) un proyecto de comunicación digno de ella. «Me producía mucha tristeza que no pudieran tener una campaña de comunicación en condiciones por falta de recursos», afirma Jorge. Entonces surgió Invisibles. Asomarse a otra realidad de la mano del fotógrafo David Frutos. Una exposición que hoy se inaugura en la sala de exposiciones de la Cámara de Comercio y que permanecerá abierta hasta el 6 de abril.
Durante tres meses (mayo, junio y septiembre pasados) David Frutos y Jorge Martínez recorrieron la Región guiados por FEAPS y las asociaciones que la integran para acercarse y conocer la realidad de miles de familias que sin haberlo imaginado se veían inmersas en un mundo por descubrir.
Cartagena, Lorca, Águilas, Caravaca, Molina o Murcia son los municipios que han visitado para convivir con dieciséis familias normales que, frente a la falta de recursos o la incomprensión de la sociedad, luchan a golpe de amor para romper barreras y concederles el lugar que les corresponde a miembros de su familia con unas capacidades distintas.
Antonio Martínez, colaborador habitual de El País y director de los Muñecos del Guiñol, sabe muy bien de lo que habla Invisibles. Asomarse a una realidad. Un día perdió a Julia, una hija que padecía lisoencefalia y murió con cinco años. «Vivió una situación dramática que aborda con una mirada cómica en su libro Soy Julia», comenta Jorge Martínez, que alaba el «texto maravilloso», una declaración a corazón abierto, que Antonio Martínez ha elaborado para esta exposición.
David y Jorge han dejado un poquito de ellos en cada una de las familias con las que han compartido unas jornadas y se han llevado el recuerdo de una batalla sin cuartel en la que juegan con desventaja. «En algunos casos se enfrentan a una realidad muy dura, porque tiene una situación económica muy limitada que convierte lo ya de por sí dramático en algo brutal», cuentan.
Jorge se refiere al caso de una pareja joven, en la que el hombre trabaja de sol a sol y pese a tener sus sueños al alcance de la mano ha aceptado que nunca se verán cumplidos. «Lo que une a estas familias es el amor. La pasión, la devoción que les profesan a sus seres queridos son su fuerza para seguir adelante y no tirar la toalla».
«Estamos superfelices», exclama Jorge Martínez, por haber podido convivir con estas familias, realizar este trabajo y descubrir que es el cariño su energía motriz.
Por una vida normal
Con este trabajo, al igual que FEAPS, sus autores quieren poner de manifiesto que el trabajo que se desarrolla en los centros con las personas con discapacidades intelectuales y parálisis cerebral ayudan a desarrollar sus capacidades y aumentar sus oportunidades para vivir una vida normal, que es la que ellos reclaman, una oportunidad de vivir que no se le debe negar a nadie; y tratan de acercar al vertiginoso ritmo cotidiano en el que nos movemos la mayoría una realidad que se desconoce. «Algunas madres explican cómo la gente trata de forma distinta a sus otros hijos. Ellos se dan cuenta de todo y necesitan el cariño. Una madre me decía que trataban a su hija como un monstruo al que nadie quería mirar ni besar. Esta exposición es un alegato a dedicarles cariño, a mirarles a los ojos para verlos sin tapujos».
Como en un reportaje, Jorge y David han puesto «mucho amor, mucho cariño, mucho respeto y toda nuestra implicación» en las fotografías y en el vídeo que han preparado para la exposición Invisibles. Asomarse a otra realidad. Cuarenta imágenes y un vídeo que se proyectará en la sala en cuya realización han descubierto y lanzan un mensaje esperanzador: «El amor mueve el mundo y es capaz de conseguir cosas aparentemente imposibles».